leyenda urbana de terror delirio mortal

leyenda urbana de terror – Delirios mortales

Gerardo era un hombre que desde muy joven, había tenido serios problemas con la bebida. Durante su adolescencia sus padres intentaron más de 10 veces internarlo en una institución especializada, para que recibiera el tratamiento adecuado y así pudiera reintegrarse a la sociedad como una persona productiva.

Sin embargo, como sabemos, en esas organizaciones la principal condición para ser aceptado es que uno mismo sea consciente de que tiene un problema. La depresión, la soledad y la angustia se adueñaban de él a tal grado que en ocasiones pasaban días sin que saliera de su habitación.

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A hurtadillas conseguía hacerse con el monedero de su madre, con el fin de obtener unos pesos para salir a comprar una botella de licor. Esta terrible situación fue aceptada por sus familiares más cercanos por mucho tiempo, hasta que comenzaron a llegar reportes policiales, los cuales indicaban que el muchacho había asaltado locales en donde se expedían vinos y licores.

Su papá habló duramente con él:

– Gerardo, sino cambias pronto esa actitud, con toda la pena del mundo voy a pedirte que salgas de esta casa.

– No hace falta que me lo pidas papá, me voy en este instante.

Gerardo sólo alcanzó a tomar sus cosas personales y salió corriendo de ahí con rumbo desconocido.

A partir del día siguiente, todas las noches su padre arrepentido se subía al auto para ir a buscarlo. Por muchos años hizo rondines por varias zonas peligrosas de la ciudad con la esperanza de encontrarlo. Un día mientras estaba en un semáforo, le pareció ver a su hijo acostado sobre unos cartones bajo del puente de los “Tulipanes”.

Para estar seguro, bajó de su carro y fue a pie hasta aquel lugar, únicamente para comprobar que en efecto era su vástago el que allí se hallaba.

– Hijo mío, ¿qué estás haciendo aquí? Vámonos a casa.

Gerardo con la mirada perdida y apenas balbuceando alcanzó a decir:

– Estoy en mi hogar papá, déjame en paz. Además estás molestando a mi amigo Rogelio con tu presencia.

– Aquí no hay nadie hijo, solo estamos tu y yo.

– Bah, ya estás como los otros que vivían aquí, ¿qué no ves que Rogelio está sentado enfrente de mí?

El hombre se quedó de una sola pieza al notar que su hijo (ya mayor para ese entonces) padecía de alucinaciones propias de leyendas urbanas de terror. Luego de eso se fue pensando en regresar el fin de semana.

No obstante, el asunto terminó en tragedia, ya que en la noche del viernes mientras su esposa y él miraban una telenovela, la transmisión fue interrumpida para dar una lamentable noticia.

“Muy buenas noches, nos encontramos aquí en el puente de los Tulipanes para informar la muerte de un suicida. Aún se desconoce la identidad del occiso. Lo que sí les podemos adelantar es que vivía bajo este lugar”.

Aunque no mostraron imágenes del cuerpo, el padre de Gerardo lo reconoció enseguida, pues en una porción del cadáver que no estaba totalmente tapada con la sábana blanca, se podía ver una sudadera de color rojo. La misma con la que lo había visto hacía apenas unos días.

Todavía faltaba lo peor, la declaración de una persona que vio los hechos de cerca.

“Tenemos el relato de un testigo” Dijo el reportero.

– Lo que pasa es que el Jerry nos dijo que su amigo Rogelio lo había retado a aventarse del puente, y a él no le gustaba perder ninguna apuesta.

“Gracias por su testimonio. Volvemos a la programación normal…

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