El perro con el latigo de fuego

Leyenda Urbana – El perro con latigo de fuego

Recuerdo cuando niño, como me impactaban los relatos de la abuela, cuando quería que nos durmiéramos temprano, en una cama estábamos mis primos y yo expectantes de las leyendas de terror que de esa boca sin dentadura salia.

Esa era mi abuela, una mujer entrada en años, de pelo cano, que batallaba con todos nosotros, y que fue mi adoración de pequeño, pero sus relatos de miedo si que me ponían a temblar y lo mejor que podíamos hacer era dormirnos.

El perro con el latigo de fuego

El perro maldito con látigo de lumbre

Contaba mi abuela, que en el poblado de donde era ella, Teran Nuevo León, un hombre adinerado, que tenia 2 tortillerias, que era de los ricos del pueblo, siempre fue una persona avara, y que vivía al lado de su casa, y no saludaba a nadie, para no comprometerse en nada en la vida.

Las tortillas si te faltaban centavos de aquella época, no te soltaba nada y era despreciado por todo el pueblo, el señor solo tenia a su esposa y habían perdido a su único hijo, cuando era pequeño, quizás de ahí venia su forma de ser.

En muchas ocasiones, me cuenta mi querida abuela, le pedían una tortilla y los corría de la tortilleria, era una mala persona, que ni por su esposa era amado, las peleas en las noches con su esposa, eran continuas, y el señor optaba por dormirse en una cama que había elaborado, en el techo de su casa, a la cual le había puesto un mosquitero, y como las noches eran calientes, de esa forma se dormía a la intemperie para mitigar el calor y no dormir con su esposa.

El señor era ateo, desde la muerte de su hijo y blasfemaba contra dios, en una de esas tantas peleas a media noche con su señora, cuenta mi abuela que ese día no podía conciliar el sueño y la recama de ella colindaba con las escaleras en donde se subía el señor, vio subir al señor y reclamar al cielo a nuestro señor Jesucristo.

Acto seguido, se metió a su cama, mi abuela pequeña, estaba quedándose dormida, cuando la luz y el sonido de algo que parecía un látigo la levanto, era un perro negro con ojos rojos, que en su cuello tenia un collar y de ahí un látigo de fuego, que le estaba pegando a la cama del vecino, claramente vio cuando el señor se había levantado y esquivando los latigazos, corría hacia las escaleras, pidiendo perdón a dios.

Desde ese día el señor cambio totalmente, empezó a ir a misa, y a ser bondadoso con las personas que le compraban, se volvió un cristiano devoto y regalaba kilos de tortillas a las personas que no tenían recursos.

Espero que esta  leyenda urbana de terror, haya sido de su agrado y continuamente subiremos otros cuentos de terror, para compartir con ustedes, recuerden que esta vida solo es un instante y que nos cuesta lo mismo ser malos que buenos, así que para que esperamos que llegue un perro enviado por el infierno para empezar a cambiar.

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