Leyendas cortas – Pueblo fantasma

Una de las leyendas cortas de terror que me contaron hace ya mucho tiempo, pero que no por eso deja de seguir dándome miedo es la que a continuación les compartimos, y en espera que sea de su total agrado, se las dejamos a su criterio.

Esta leyenda como todas las historias de terror que compartimos con ustedes, se llevaron a cabo en ciudades de la capital mexicana, la que les comparto el día de hoy tiene su origen en el estado de Hidalgo, en uno de los tantos pueblos olvidados de dios, y que están en el olvido, ya que la mayoría de la gente ha emigrado a los estados unidos y solo quedan los ancianos, que se niegan a dejar la patria.

Y uno de esos tantos paisanos que se van y que tienen la mala suerte de que lo regresaban a cada rato, y pasaba mas tiempo en la cárcel que trabajando, decidió que lo mejor era volver, ya que en las fronteras le inseguridad era muy grande y anhelando el terruño en el que nació y después de algunos años de estar ausente, regreso a su pueblo.

Viajando rumbo a su pueblo, se dio cuenta que el autobús que antes pasaba, había quitado la ruta por incosteable, y al preguntar al boletero, este solo le dijo en tono de broma, que el pueblo era fantasma, ya nadie vivía ahí, y solo lo tomo como un mal comentario, así que tomo uno que lo llevaba cerca, y decidió que el tramo que le quedaba, lo caminaría.

Que podrían ser unos cuantos kilómetros si en el desierto al pasar, caminaba por días, pensó, y así le hizo, solo que al llegar, ni un alma apareció en el pueblo, lo único que vio, fue una peregrinación y todas las ancianas que iban rumbo a la iglesia, tenían velo y no se les notaba el rostro.

Llego a su casa, solo para ver con horror, que sus padres, estaban muertos, sentados en las mecedoras que los había dejado.

—Como nadie había dado sagrada sepultura, que pasa con los vecinos— grito fuertemente.

Fue a la casa de enseguida, con la firmeza de reclamar, solo para notar que los vecinos también estaban muertos, algo helado le corrió por el cuerpo.

Decidido a reclamar a alguien, se fue corriendo rumbo a la peregrinación, y a la primer persona que toco en los hombros y le quito el velo, se dio cuenta que era la muerte, al ver esto todas las demás personas que iban se quitaron el velo y eran igual que esta, la muerte en todas las personas.

En eso se levanto, y noto que se había quedado dormido en la central de autobuses, y ya con miedo, pero decidido a no reclamar a nadie los destinos del dios, en el camino se puso a rezar.

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