Espectro tenebroso

Leyendas de terror – El espectro maligno

Isabela y Emanuel, despertaron abruptamente por el ruido ensordecedor que provenía de la planta baja, se refugiaron en el cuarto de sus padres, tan solo para confirmar que no estaban en casa, ¿pero qué había pasado? Se preguntaron los dos hermanitos de 9 años cada uno, cuando de pronto, las luces de toda la residencia se apagaron.

El ladrar de los dos perros guardianes, en el patio trasero, había sido el primer detonante en ponerlos en alerta, los canes, no dejaban de ladrar, hasta que el ruido extraño, dejo mudos a los 2 perros que cuidaban celosamente a sus amos.Espectro tenebroso

Asustados los dos pequeños, no sabían a quién o a que recurrir, cuando el varón de los gemelos, se acordó de la lámpara que recién le había comprado su padre, y la cual alumbraba en demasía, por lo que con un grito de autoridad, le ordeno a su hermana que lo esperara ahí, mientras el regresaba a su recamara, por el aparato.

—Ya regrese Isa, vamos a buscar a nuestros padres— Dijo Emanuel, con una seguridad, al saber que era el hombre de la casa.

—Vamos a esperar a que regresen— Replico Isabela en tono suplicante.

— ¿Escuchas a los perros?, yo no, entonces lo que los cayo, no tardara en venir por nosotros— Dijo tajante-mente, con una autoridad, en la cual no se reflejaba la corta edad de Emanuel.

—Vamos y que sea lo que dios quiera—Comento Isabela, siguiendo a su hermano, quien era mayor que ella, tan solo por unos minutos.

Bajaron las escaleras sigilosamente, esperando cualquier escenario que los pusieran sobre avisó, pero nada fuera de lo ordinario se veía en la planta baja de esa casa vieja y apartada de la civilización, que recién había adquirido el padre, el cual se encontraba restaurando en su totalidad.

Atrás de la vivienda un frondoso bosque, que se iluminaba por la luz de la luna llena, que ese preciso día alumbraba el firmamento, ya habían pasado algunos minutos, desde que habían pasado los ruidos y los ladridos de los perros, y ahora lo ensordecedor, era ese silencio inaudito, difícil en un paraje en donde tantos animales tenían su morada.

Fue así, que tomados de la mano se pusieron a investigar, cuando en la ventana que daba al patio trasero, se toparon con un espectro negro de ojos rojos, que los observaba fijamente, a lo que los niños, al verlo se echaron a correr en sentido contrario, sabían que el vecino próximo estaba a unos cientos de metros, pero era mejor tratar de correr, a esperar una muerte inminente.

Al salir se tropezaron con el cuerpo desmembrado del “Canelo”, un perro Bull Terrier, que algunos años atrás habían rescatado los padres, y que se había vuelto el más reacio protector de los niños, algo que pago con su vida, unos pasos más, encontraron al “Roger” un Rottweiler que al igual que el primer perro, daba la vida por sus amos, y en esta ocasión fue así.

La luz de la luna, ofrecía una vista panorámica, del camino hacia el vecino Don Camilo un viejito de al menos 85 años de edad, que ya estaba enfermo y sordo, pero era su mejor opción, corriendo hacia ese lugar, se percataron que el carro de sus padres, estaba llegando al hogar, eran Isabel Maldonado y Javier Maldonado, que habían salido con urgencia, a comprar un medicamento, para la enfermedad de su madre, al verlos tan asustados, los subieron al vehículo y se fueron con el vecino.

Al llegar, Don Camilo los recibió y supo que después de décadas, se había vuelto a realizar lo que ya se consideraba como un mito y que los lugareños llamaban “La leyenda del Espectro maligno”, algo que por muchos años había quedado en el olvido.

Al regresar, no había quedado restos de los perros, si bien los únicos testigos de los acontecimientos, fueron los gemelos, como ya habían existido antecedentes en el pasado, no cabía la menor duda, de que algo o alguien acechaba en los alrededores, motivo suficiente, para rematar la casa que empezaban a restaurar y regresar a la ciudad, de la que nunca debieron salir.

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