imagen del diablo

Leyendas largas – Salvado de las garras del mal

Rubén Ibarra, era un tipo extremadamente tímido, el cual le costaba enormidades entablar una relación, ya pasado de los 30´s sin conocer aún las a una mujer en la intimidad, se había aventurado a ir a uno de esos lugares góticos, de los cuales había leído en la red, ese día, un 30 de Octubre, se armó de valor y se fue a un antro decidido a cambiar su suerte, y lo logro, al llegar un grupo de 5 chicas, todas vestidas de negro, se le quedaron viendo y una de ellas, sin decir nada a sus compañeras, se fue directo hacia Rubén y lo abordo.

salvado de las garras del diablo

-Hola, no te había visto por estos lugares- dijo Mónica

-Es mi primera experiencia con este mundo que no conocía- comento Rubén en un tono de sorpresa

-Quieres conocer un lugar más calmado- comento ella, tomando sus manos y poniéndolas en su cintura

-Vamos, estoy a tu disposición- dijo bromeando Rubén

La verdad es, que el corazón de Rubén se le salía de la emoción, al fin se concretaría su primer encuentro con una chica, algo que por años anhelo, como nada más hubiera querido en el mundo, y llegaron a una habitación y le dieron vuelo a todas las experiencias que solo en sueños, podría Rubén imaginado, se sentía un hombre completo, no sabía porque su suerte había cambiado, porque nunca se había planteado antes hacer esto, pensaba con coraje.

Despertaron al otro día, ella en los brazos flacos de él, Rubén se sentía realizado, pensando ser el mejor hombre del planeta, ya que la noche desenfrenada que había tenido horas antes, ni en sus sueños más optimistas se le habían realizado, y lo que Mónica le dijo, lo puso a temblar.

-Vistes a mis amigas, en el antro, de anoche, 2 de ellas quieren conocerte en la intimidad- le dijo al oído en tono burlón a Rubén

-Deberás quieren hacerlo conocerme también?- replico Rubén en un tono de sorpresa

-Claro tonto, aunque me muera de celos, te compartiré- expreso en tono desenfadado Mónica

Y poniéndose de acuerdo el día de Halloween, después de pasar un rato en una fiesta, se fueron hacia la carretera, y tomaron una vereda, por algunos minutos, ella manejando, parecía conocer muy bien el lugar, por lo que al llegar a una vieja casa de campo de dos pisos, a Rubén temblando por la emoción de lo que pensó seria el día mas inolvidable de su vida, nunca imagino que así seria, pero por diferentes circunstancias.

-Mónica, estas segura que es aquí, donde nos veremos con tus amigas- Pregunto Rubén, con algo de miedo, la noche había caído ya, y ni las luces de la ciudad se veían desde esa cabaña en el bosque.

-Entra ya a la experiencia más fuerte de tu vida- Dijo ella, en un tono sarcástico

Cuando entraron a la cabaña, no solo estaban 2 de sus amigas, si no las 4 con las que vio, en la noche anterior a Mónica, todas ellas con túnicas y alrededor de una cama, con sábanas blancas, y pétalos de rosas rojas, con lo que Rubén no pudo si no exclamar sus dudas.

-Anda Rubén, tú lo quieres hacer, es uno de tus sueños no cumplidos- dijo ella

-Pero una por una, amigas, que para todas tengo- dijo en tono bromista Rubén, algo que para nada hizo reír a las mujeres, que parecían en un trance,

-Tómenlo de las manos y atenlo- ordeno Mónica a sus amigas

-Pero que necesidad existe de hacer esto, Mónica- dijo Rubén casi gritando

Tarde se dio cuenta, que debajo de las cama, había un signo diabólico, y ellas sacaron de entre sus prendas, un libro y empezaron a leer en voz alta, en la caratula de los pequeños libros, se veía claramente la imagen del Diablo, y Rubén pensando que todo era parte de alguna broma, para después dar rienda suelta a los deseos carnales de las mujeres, pero al notar que hablaban en un lenguaje raro, se empezó a impacientar.

imagen del diablo

Fue cuando se dio cuenta, que tenía las manos esposadas a la vieja recamara, lo que casi hizo que se orinara del susto, pero apenas empezaba todo, Rubén empezó a gritar y pedir que terminaran con sus cosas, que ya se quería ir, ellas, solo se carcajeaban con cada lamento de Rubén, pero al escuchar en la planta alta de la cabaña, unos casquillos como los de los chivos, pataleando, las mujeres salieron del lugar.

Rubén no daba crédito a lo que veía, era el propio satanás bajando de las escaleras, para tomar lo que le correspondía, que era el alma del incauto que se había dejado influenciar por la dama que no era otra, que la bruja mayor y las demás mujeres eran aprendices de Mónica, cerrando los ojos.

Rubén empezó a rezar y pedir perdón, por todos los pecados cometidos en su corta experiencia social con la bruja, fue entonces, que se calló de la cama, el día que había decidido a ir al antro gótico que había visto en internet, se había quedado dormido y despertó llorando y agradeciendo a dios, que todo hubiera sido tan solo una pesadilla, fue entonces que al verse en el espejo, se dio cuenta que traía unas marcas en las muñecas, y nunca supo si todo fue una pesadilla, o fue salvado de las garras de satanás.

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