Ente en la carretera

Leyendas Urbanas – Un ente en el camino

Terror, un tema muy comentado desde hace muchas décadas, son tantos los relatos de terror que se escuchan en nuestras vidas, que no sabemos cuáles pueden llegar a ser verdaderos, aunque algunas nos asustan hasta la médula de los huesos, otras de lo inverosímil que se escuchan, en lugar de hacernos sentir miedo, nos sacan muchas carcajadas.

Pero existen Leyendas Urbanas de miedo, que nos hacen pensar, si lo que escuchamos o lo que leemos, es realmente algo que sucedió realmente o no, ahí es donde entra nuestra imaginación y nos transportamos a esas historias de terror, que nos juran que en verdad sucedieron.

en en la carretera

 

Tal es el caso de esta historia verdadera de miedo que a mí me sucedió: eran los años 80´s,  viajábamos en carro por la carretera que va de la ciudad de Zacatecas a Saltillo una carretera que de lo recta que es, te puede llegar a dormir, esto es por cientos de kilómetros, y por casualidad, siempre le gustaba a mi padre (quien era el que siempre manejaba), pasar por altas horas de la madrugada.

Recuerdo que en aquella ocasión, mi madre, al momento de recargarse en la ventana de la puerta del choche, se durmió profundamente, en mi caso aunque tenía escasos 8 años, siempre trataba de mantenerme despierto, para hacerle platica a mi padre y con ello tratar de evitar un accidente.

Así pasaron varias horas, recuerdo que eran como las 3 de la mañana, el sueño ya me vencía, cuando a lo lejos de la carretera, notamos los dos, que algo se veía en medio del camino, algo blanco que desde la distancia, parecía como si flotara.

A esa hora, nadie circulaba por dicha carretera, por lo peligrosa que era y en la cual te podrías llegar a estrellar, mi padre, extrañado de lo que habíamos visto, no me quiso inquietar, pero era innegable, que algo estaba en medio de la carretera, era una silueta en el firmamento, y parecía flotar.

Ente en la carretera

El sueño que tenía, se fue de tajo, y los nervios tanto míos, como de parte de mi padre, salieron a relucir, fue cuando me atreví a preguntarle.

— ¿Qué era eso que flotaba en el camino?— Dije en voz alta.

— ¿De qué hablas hijo? Comento mi padre.

Quizás no queriéndome asustar, lo cierto que al momento de entablar estas palabras, el ente o lo que fuera se volvió a manifestar, pero a menos de 150 metros, por lo que mi reacción fue de susto y cuando menos esperamos, algo con características de una mujer, con cara diabólica, estaba de frente, en nuestro camino.

Mi padre solo se aferró al volante del automóvil y me grito —!sujétate¡— en ningún momento se detuvo, recuerdo claramente que dejo de acelerar, pero si en lugar de eso, hubiera pisado el pedal del freno, quizás en ese momento, el auto se hubiera estrellado, debido a la velocidad en la que recorría el trayecto.

El fantasma o alma en pena, tan solo pasó por dentro de nuestro carro, y claramente escuchamos unas carcajadas que taladraron nuestro cerebro, en ese preciso momento, mi madre, quien hasta minutos antes, iba dormida, alcanzo a ver al ente, y en voz alta se puso a rezar.

Ninguno de los tres, que íbamos en el carro, volteamos hacia atrás, y aprendimos la lección de no recorrer ese camino a altas horas de la noche, después supimos que, en ese trayecto del camino, siempre habían choques inexplicables, en donde las familias completas morían sin motivo alguno, y se lo adjudicaban al cansancio de la carretera y a lo recta que era y que dormía a los conductores.

Después de dicho acontecimiento, siempre viajamos con un rosario y un cristo bendecidos, y tratamos de no circular a altas horas de la noche, pero ese acontecimiento, quedo grabado en nuestras mentes, por el resto de nuestras vidas.

Esta más que una Leyenda urbana, se puede decir que fue un hecho verídico que sucedió a la familia, por lo que cualquier parecido con alguna leyenda de mujeres de blanco, o mujeres en carretera, es un hecho que no podemos negar.

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